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lunes, 1 de diciembre de 2014

10 preguntas para crear un plan de negocios

Es común observar que en nuestro país nacen con regularidad muchas empresas familiares o negocios personales sin la debida planeación para obtener resultados satisfactorios en el mediano y largo plazo. Por ello, un plan de negocios es el documento que nos ayudará a organizar las ideas y piezas importantes que integraran una compañía o proyecto nuevo. Cabe resaltar que el plan de negocios no es exclusivo de los emprendedores, ya que, dentro de las empresas consolidadas existen intrapeneurs, que son aquellas personas que se dedican a relanzar proyectos o diseñar iniciativas nuevas para las empresas en las que trabajan.

El plan de negocios, para cualquiera de estas dos modalidades de emprendedor, debería ser la base para justificar las ideas y el propósito de concebir una nueva empresa o proyecto. Durante el Massachusetts Institute of Technology Enterprise Forum (MITEF) se dan un sinfín de exposiciones de nuevas tecnologías y servicios ante ejecutivos de capital de riesgo, inversionistas ángeles, etc. A raíz de este proceso de negocios el MITEF ha lanzado algunas recomendaciones muy puntuales sobre los temas relevantes a considerar en el plan de negocios.

El error común que se comete al elaborar un plan, es el centrarnos casi al 100% en las características y bondades de la tecnología, producto o servicio a desarrollar. Sin embargo, es importante reconocer que hay 3 puntos fundamentales que no debemos olvidar en una exposición ante inversionistas:
  •      El mercado
  •      Señalar necesidades de los inversionistas
  •      Hacer que suceda

El mercado, sin duda, es la base fundamental de la viabilidad de nuestro proyecto. Es importante que en esta parte del plan de negocios consideremos aspectos como: beneficios para el cliente, tendencias e intereses del mercado y tener la mayor cantidad posible de evidencias que sustenten que el producto o servicio a desarrollar satisface alguna necesidad.

Los inversionistas actualmente se inclinan en su mayoría por aquellos proyectos impulsados desde el mercado más que por las características tecnológicas que podamos describir o utilizar.

El siguiente paso, luego de justificar la viabilidad de nuestro proyecto en base al mercado es alinear los intereses del grupo de inversionistas. ¿Qué quiere decir esto? Debemos ser muy puntuales en los aspectos como el periodo de recuperación de la inversión, plan de salida para inversionistas y proyecciones financieras reales.

Para lo anterior, se dispone de herramientas para llevar a cabo y concretar el plan de negocios de una manera sencilla y fácil de aterrizar. En primer lugar, es importante hacer un diagnóstico dirigido a las necesidades y objetivos del emprendedor, es fundamental saber el modo de pensamiento de la persona y la manera en como ésta entiende y proyecta su personalidad en los negocios.

Partiremos luego a realizar pequeñas investigaciones de mercado, pruebas piloto o focus group que nos ayudaran a documentar que nuestro producto o servicio es viable en el marcado donde nos desempeñaremos. Por último, con base a toda la información obtenida avanzaremos a proyectar el desempeño de nuestra empresa en un lapso de 3 a 7 años, cantidad de años en la cual la mayoría de los inversionistas esperan recuperar su inversión de las compañías a las cuales han inyectado capital.

El último paso, sin duda es el más difícil. Hacer real nuestro proyecto depende de todo lo anterior, sin embargo, es imposible llevarlo a cabo si el emprendedor no tiene la suficiente actitud y determinación para lograrlo. Deberá romper los paradigmas de ser un empresario, de ser “tu propio jefe” y entender todas las responsabilidades que eso conlleva.

El seguimiento es clave y por ello en cualquier etapa de un proyecto el papel del consultor es caminar hombro a hombro con el emprendedor, identificar desde el principio su forma de pensar, observar sus movimientos, detallar sus objetivos, trazar la ruta más idónea, darle viabilidad al proyecto y mantenerlo operando de manera eficiente en sus primeros meses de vida.


Al final el plan de negocios se vuelve en un documento esencial para alcanzar paso a paso buenos resultados en el mediano y largo plazo. Es esencial no desesperar y aguardar resultados impresionantes desde el principio.

Por: Gualberto Burgos, Director de Administración de Proyectos en MVP Business Strategy

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martes, 4 de noviembre de 2014

La percepción de la calidad en los productos



Sin duda, uno de los frecuentes errores que las compañías cometen es interpretar el concepto de calidad que ellos tienen de su producto contra la percepción de su cliente. Dicho error de percepción se da en un marco global en el que la diversidad de necesidades del consumidor es cada vez más amplia, específica, sofisticada y versátil.

Como ejemplo me permito citar una situación recurrente en los artículos de papelería que los agentes capacitadores utilizan para el desarrollo de cursos o talleres.

Los agentes capacitadores por lo general asisten a la impartición de un curso con ciertos artículos básicos que les son útiles para el desarrollo de las actividades que ejecutan en el curso. Entre dichos artículos podemos encontrar los bolígrafos. Los bolígrafos que un capacitador adquiere para llevar a una sesión de capacitación son utilizados para proporcionárselos a los participantes del curso cuando algunos de estos asisten al curso sin un bolígrafo por olvido, o incluso para el desarrollo de alguna actividad específica. Los bolígrafos adquiridos por un capacitador y que utilizará para el fin ya comentado, son de bajo costo, no poseen especificaciones de diseño y materiales caros o sofisticados, se trata de bolígrafos comunes que para un capacitador en el contexto mencionado, los percibe de calidad, debido a que cumplen con el objetivo de proporcionarle el bolígrafo al participante del curso y permitir que éste pueda realizar sus actividades. Los bolígrafos utilizados son de bajo costo y rendimiento, pero sin duda, le son útiles y satisfacen la necesidad del capacitador y del participante para ese momento en específico. Por otra parte, existen bolígrafos sumamente costosos y elaborados con materiales finos y sofisticados, sin embargo, para el caso que planteamos, un capacitador no podría percibir dicho bolígrafo como apto para las necesidades específicas de la ocasión por el costo del mismo, sin embargo, un alto ejecutivo es muy probable que perciba un bolígrafo común como de mala calidad ya que él presenta otra necesidad diferente como el estatus y presencia que le da un bolígrafo caro, que para el ejecutivo es percibido de calidad.

En este sentido, podemos decir que la calidad no está basada en la composición de los materiales o del costo del bien o servicio que se adquiere, la calidad se encuentra en función de que tanto el producto cumple con las necesidades de quien lo utiliza.

Por último, en dicho contexto de la diferencia de percepciones con respecto a la calidad y las necesidades del cliente, se vuelve trascendental hacer mención de la relevancia que toma la estrecha colaboración y coordinación entre las áreas de marketing y producción de una compañía, en el sentido que marketing debe retroalimentar oportunamente a diseño y producción sobre las tendencias y cambios en las percepciones y necesidades de su mercado objetivo, con la finalidad de que el diseño y elaboración del producto sea lo más acorde a las necesidades del mercado. Dicho factor de colaboración y coordinación será determinante en el éxito o fracaso que un producto tenga al ser lanzado al mercado.

Por: Josué Vargas, Director de Procesos de Gestión y Calidad
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lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Cómo hacer que los proyectos sean exitosos?


La correcta administración de proyectos dentro de la empresa resultará en alcanzar los objetivos previamente trazados por la dirección de proyectos; sin embargo, es importante que dentro del complejo proceso de administrar un proyecto sean tomadas en cuenta estas cuatro claves de éxito.

Lo anterior no quiere decir que exista una receta técnica y mágica de como tener éxito en un proyecto en específico. Lo que tenemos aquí es una guía bastante sencilla de que aspectos deberemos considerar desde el principio, porque los proyectos no terminan mal, “comienzan mal”. Además de estas cuatro claves de éxito, añadiría el que en los últimos años se ha convertido en el más importante de todos: el mercado o cliente.

Este factor no era importante hace 100 años cuando Henry Ford lanzo al mercado el auto que marcaría el inicio de la industria automotriz como la conocemos ahora, el modelo T. en su momento, para Ford, no importaba si el auto solo se hacía en color negro, el auto era construido de esa manera porque respondía a una necesidad de “Tiempo y costos” (Clave 1). La manufactura a través de la línea de producción nos permitió reducir costos y tiempo para entregar un producto más barato, pero no necesariamente el producto que el cliente necesita. Más adelante, Chevrolet, demostraría lo equivocado que estaba Henry Ford al respecto.

Por ello, es importante que, dependiendo del tipo de proyecto del que se trate, sea involucrado un poco del proceso de pensamiento de nuestro cliente o usuario. En sentido estricto podremos cumplir como Ford, tener el mejor equipo humano, evaluar todos los riesgos o contar con una comunicación asertiva, pero si no contamos con la información adecuada de nuestro cliente, puedo asegurar que el proyecto no caminará bien por el tiempo que dure, por una razón fundamental: nuestro cliente no es una máquina a la que podemos adaptar, aunque este se adapta a muchas formas (competencia), pero sino estamos en el proceso de desarrollar servicios y productos al ritmo que el cliente lo pide, existe el riesgo de comenzar un proyecto mal, no terminarlo o por el contrario tener que virar bruscamente lo que nos costará dinero, tiempo y frustración.

En la Administración de Proyectos se integran equipos multidisciplinarios que nos ayudarán a tomar en cuenta cada detalle que pueda salirse de las manos del líder de proyecto. Debemos ser conscientes que la regla oro de la consultoría “no asumir nada que no sepamos” es primordial en cada inicio de proyecto sencillo o complicado.

Por: Gualberto Burgos, Director de Administración de Proyectos en MVP Business Strategy
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