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martes, 4 de noviembre de 2014

La percepción de la calidad en los productos



Sin duda, uno de los frecuentes errores que las compañías cometen es interpretar el concepto de calidad que ellos tienen de su producto contra la percepción de su cliente. Dicho error de percepción se da en un marco global en el que la diversidad de necesidades del consumidor es cada vez más amplia, específica, sofisticada y versátil.

Como ejemplo me permito citar una situación recurrente en los artículos de papelería que los agentes capacitadores utilizan para el desarrollo de cursos o talleres.

Los agentes capacitadores por lo general asisten a la impartición de un curso con ciertos artículos básicos que les son útiles para el desarrollo de las actividades que ejecutan en el curso. Entre dichos artículos podemos encontrar los bolígrafos. Los bolígrafos que un capacitador adquiere para llevar a una sesión de capacitación son utilizados para proporcionárselos a los participantes del curso cuando algunos de estos asisten al curso sin un bolígrafo por olvido, o incluso para el desarrollo de alguna actividad específica. Los bolígrafos adquiridos por un capacitador y que utilizará para el fin ya comentado, son de bajo costo, no poseen especificaciones de diseño y materiales caros o sofisticados, se trata de bolígrafos comunes que para un capacitador en el contexto mencionado, los percibe de calidad, debido a que cumplen con el objetivo de proporcionarle el bolígrafo al participante del curso y permitir que éste pueda realizar sus actividades. Los bolígrafos utilizados son de bajo costo y rendimiento, pero sin duda, le son útiles y satisfacen la necesidad del capacitador y del participante para ese momento en específico. Por otra parte, existen bolígrafos sumamente costosos y elaborados con materiales finos y sofisticados, sin embargo, para el caso que planteamos, un capacitador no podría percibir dicho bolígrafo como apto para las necesidades específicas de la ocasión por el costo del mismo, sin embargo, un alto ejecutivo es muy probable que perciba un bolígrafo común como de mala calidad ya que él presenta otra necesidad diferente como el estatus y presencia que le da un bolígrafo caro, que para el ejecutivo es percibido de calidad.

En este sentido, podemos decir que la calidad no está basada en la composición de los materiales o del costo del bien o servicio que se adquiere, la calidad se encuentra en función de que tanto el producto cumple con las necesidades de quien lo utiliza.

Por último, en dicho contexto de la diferencia de percepciones con respecto a la calidad y las necesidades del cliente, se vuelve trascendental hacer mención de la relevancia que toma la estrecha colaboración y coordinación entre las áreas de marketing y producción de una compañía, en el sentido que marketing debe retroalimentar oportunamente a diseño y producción sobre las tendencias y cambios en las percepciones y necesidades de su mercado objetivo, con la finalidad de que el diseño y elaboración del producto sea lo más acorde a las necesidades del mercado. Dicho factor de colaboración y coordinación será determinante en el éxito o fracaso que un producto tenga al ser lanzado al mercado.

Por: Josué Vargas, Director de Procesos de Gestión y Calidad
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lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Cómo hacer que los proyectos sean exitosos?


La correcta administración de proyectos dentro de la empresa resultará en alcanzar los objetivos previamente trazados por la dirección de proyectos; sin embargo, es importante que dentro del complejo proceso de administrar un proyecto sean tomadas en cuenta estas cuatro claves de éxito.

Lo anterior no quiere decir que exista una receta técnica y mágica de como tener éxito en un proyecto en específico. Lo que tenemos aquí es una guía bastante sencilla de que aspectos deberemos considerar desde el principio, porque los proyectos no terminan mal, “comienzan mal”. Además de estas cuatro claves de éxito, añadiría el que en los últimos años se ha convertido en el más importante de todos: el mercado o cliente.

Este factor no era importante hace 100 años cuando Henry Ford lanzo al mercado el auto que marcaría el inicio de la industria automotriz como la conocemos ahora, el modelo T. en su momento, para Ford, no importaba si el auto solo se hacía en color negro, el auto era construido de esa manera porque respondía a una necesidad de “Tiempo y costos” (Clave 1). La manufactura a través de la línea de producción nos permitió reducir costos y tiempo para entregar un producto más barato, pero no necesariamente el producto que el cliente necesita. Más adelante, Chevrolet, demostraría lo equivocado que estaba Henry Ford al respecto.

Por ello, es importante que, dependiendo del tipo de proyecto del que se trate, sea involucrado un poco del proceso de pensamiento de nuestro cliente o usuario. En sentido estricto podremos cumplir como Ford, tener el mejor equipo humano, evaluar todos los riesgos o contar con una comunicación asertiva, pero si no contamos con la información adecuada de nuestro cliente, puedo asegurar que el proyecto no caminará bien por el tiempo que dure, por una razón fundamental: nuestro cliente no es una máquina a la que podemos adaptar, aunque este se adapta a muchas formas (competencia), pero sino estamos en el proceso de desarrollar servicios y productos al ritmo que el cliente lo pide, existe el riesgo de comenzar un proyecto mal, no terminarlo o por el contrario tener que virar bruscamente lo que nos costará dinero, tiempo y frustración.

En la Administración de Proyectos se integran equipos multidisciplinarios que nos ayudarán a tomar en cuenta cada detalle que pueda salirse de las manos del líder de proyecto. Debemos ser conscientes que la regla oro de la consultoría “no asumir nada que no sepamos” es primordial en cada inicio de proyecto sencillo o complicado.

Por: Gualberto Burgos, Director de Administración de Proyectos en MVP Business Strategy
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