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martes, 3 de febrero de 2015

Fusión de empresas: procesos dolorosos

En infinidad de ocasiones hemos sido testigos de fusión de empresas, de como un corporativo compra otras empresas para acaparar el mercado y consolidarse como líder o como único en el mercado. Estrategias financieras a alto nivel que, en la mayoría de los casos, arrojan grandes dividendos a las corporaciones.

Sin embargo, pocas veces somos testigos de todo lo que implica que dos empresas se fusionen y todos los procesos y conflictos organizacionales que derivan de una decisión de este tipo.

La administración se enfrentará a situación como duplicidad de puestos; eran dos empresas, ahora tengo dos de todo: dos gerentes de finanzas, dos gerentes de RH, dos gerentes de operaciones, etc. Otras situaciones que se presentarán son: homologar los tabuladores, unificar tipos de contratación, relación con sindicatos, estilos de liderazgo, estilos de administración, seleccionar el ERP para toda la empresa y así una infinidad de etcéteras.

Más allá de enfocarnos en los detalles anteriormente mencionados, se tiene que hacer un análisis situacional de donde se va a partir para llevar este proceso a buen puerto.

Como nos decía Lewin, las fuerzas impulsoras del cambio deben de ser mayores a las fuerzas de resistencia:



No es solamente cambiarle el color de camiseta a la gente, o cambiarles el logotipo de sus oficinas, es llevarlos de la mano y hacerles ver el beneficio que representa, PARA LOS COLABORADORES, un cambio radical de este tipo.

SI la alta dirección no es capaz de hacerle ver a su gente en qué le benefician todos los cambios, el proceso será doloroso, para ambas partes.

Por nuestro trabajo, nos ha tocado ver fusiones de empresas que han llevado procesos de este tipo por más de 4 años y sin éxito. Para salir adelante con buenos resultados, es necesario seguir algunos pasos básicos:

  1. Realizar una evaluación o análisis del mapa de fuerzas propias, amigas y aliadas, y de las fuerzas enemigas o resistentes al proceso del cambio estratégico.
  2. Modelar coaliciones para manejar las dinámicas políticas del cambio.
  3. Manejar las resistencias individuales.
  4. Mantener el control durante la transición en el proceso de cambio.

Para que el proceso de cambio sea exitoso, es necesario que los líderes deben comprometer a todos los miembros de la organización; gestionar y facilitar los recursos de poder, financieros y tecnológicos; introducir cambios en los procesos; capacitar y entrenar al personal; y facilitar los cambios predicando con el ejemplo.

Si en tu organización están viviendo un proceso similar a este y requieres más información, en MVP Business Strategy podemos acompañarte en el proceso.

Por: Patricio Reséndez, Director de Desarrollo Organizacional en MVP Business Strategy




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lunes, 1 de diciembre de 2014

10 preguntas para crear un plan de negocios

Es común observar que en nuestro país nacen con regularidad muchas empresas familiares o negocios personales sin la debida planeación para obtener resultados satisfactorios en el mediano y largo plazo. Por ello, un plan de negocios es el documento que nos ayudará a organizar las ideas y piezas importantes que integraran una compañía o proyecto nuevo. Cabe resaltar que el plan de negocios no es exclusivo de los emprendedores, ya que, dentro de las empresas consolidadas existen intrapeneurs, que son aquellas personas que se dedican a relanzar proyectos o diseñar iniciativas nuevas para las empresas en las que trabajan.

El plan de negocios, para cualquiera de estas dos modalidades de emprendedor, debería ser la base para justificar las ideas y el propósito de concebir una nueva empresa o proyecto. Durante el Massachusetts Institute of Technology Enterprise Forum (MITEF) se dan un sinfín de exposiciones de nuevas tecnologías y servicios ante ejecutivos de capital de riesgo, inversionistas ángeles, etc. A raíz de este proceso de negocios el MITEF ha lanzado algunas recomendaciones muy puntuales sobre los temas relevantes a considerar en el plan de negocios.

El error común que se comete al elaborar un plan, es el centrarnos casi al 100% en las características y bondades de la tecnología, producto o servicio a desarrollar. Sin embargo, es importante reconocer que hay 3 puntos fundamentales que no debemos olvidar en una exposición ante inversionistas:
  •      El mercado
  •      Señalar necesidades de los inversionistas
  •      Hacer que suceda

El mercado, sin duda, es la base fundamental de la viabilidad de nuestro proyecto. Es importante que en esta parte del plan de negocios consideremos aspectos como: beneficios para el cliente, tendencias e intereses del mercado y tener la mayor cantidad posible de evidencias que sustenten que el producto o servicio a desarrollar satisface alguna necesidad.

Los inversionistas actualmente se inclinan en su mayoría por aquellos proyectos impulsados desde el mercado más que por las características tecnológicas que podamos describir o utilizar.

El siguiente paso, luego de justificar la viabilidad de nuestro proyecto en base al mercado es alinear los intereses del grupo de inversionistas. ¿Qué quiere decir esto? Debemos ser muy puntuales en los aspectos como el periodo de recuperación de la inversión, plan de salida para inversionistas y proyecciones financieras reales.

Para lo anterior, se dispone de herramientas para llevar a cabo y concretar el plan de negocios de una manera sencilla y fácil de aterrizar. En primer lugar, es importante hacer un diagnóstico dirigido a las necesidades y objetivos del emprendedor, es fundamental saber el modo de pensamiento de la persona y la manera en como ésta entiende y proyecta su personalidad en los negocios.

Partiremos luego a realizar pequeñas investigaciones de mercado, pruebas piloto o focus group que nos ayudaran a documentar que nuestro producto o servicio es viable en el marcado donde nos desempeñaremos. Por último, con base a toda la información obtenida avanzaremos a proyectar el desempeño de nuestra empresa en un lapso de 3 a 7 años, cantidad de años en la cual la mayoría de los inversionistas esperan recuperar su inversión de las compañías a las cuales han inyectado capital.

El último paso, sin duda es el más difícil. Hacer real nuestro proyecto depende de todo lo anterior, sin embargo, es imposible llevarlo a cabo si el emprendedor no tiene la suficiente actitud y determinación para lograrlo. Deberá romper los paradigmas de ser un empresario, de ser “tu propio jefe” y entender todas las responsabilidades que eso conlleva.

El seguimiento es clave y por ello en cualquier etapa de un proyecto el papel del consultor es caminar hombro a hombro con el emprendedor, identificar desde el principio su forma de pensar, observar sus movimientos, detallar sus objetivos, trazar la ruta más idónea, darle viabilidad al proyecto y mantenerlo operando de manera eficiente en sus primeros meses de vida.


Al final el plan de negocios se vuelve en un documento esencial para alcanzar paso a paso buenos resultados en el mediano y largo plazo. Es esencial no desesperar y aguardar resultados impresionantes desde el principio.

Por: Gualberto Burgos, Director de Administración de Proyectos en MVP Business Strategy

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